Acoso textual

nicomenicus@hotmail.com | Aviso | acerca de...

martes, marzo 11, 2008

Soñé que volábamos un papalote.

posted at 15:28



miércoles, diciembre 12, 2007

01000001
01001101
01001111
01010010

posted at 10:36



sábado, noviembre 03, 2007

For a long time I was in love,
Not only a love, I was obsessed
With a friendship that no one else could touch
It didn’t work out, I’m covered in shells.

And all I wanted was the simple things
A simple kind of life
And all I needed was a simple man
So I could be a wife.

I’m so ashamed, I’ve been so mean
I don’t know how it got to this point
I always was the one with all the love
You came along, I’m hunting you down.

Like a sick domestic abuser looking for a fight
And all I wanted was the simple things,
A simple kind of life.

If we met tomorrow for the very first time.
Would it start all over again?
Would I try to make you mine?

I always thought I’d be a mom.
Sometimes I wish for a mistake
The longer that I wait the more selfish that I get
You seem like you’d be a good dad.

Now all those simple things
Are simply too complicated for my life.
How’d I get so faithful to my freedom?
A selfish kind of life.
When all I ever wanted was the simple things,
A simple kind of life.

No Doubt.

posted at 18:46



viernes, octubre 19, 2007

Warum weckst du mich, Frühlingsluft? Du buhlst und sprichst: Ich betaue mit Tropfen des Himmels! Aber die Zeit meines Welkens ist nahe, nahe der Sturm, der meine Blätter herabstört! Morgen wird des Wanderer kommen, kommen der mich sah in meiner Schönheit, ringsum wird sein Auge im Felde mich suchen und wird mich nicht finden.

Goethe.

posted at 19:54



jueves, octubre 18, 2007

¿Por qué me despiertas dulce soplo embalsamado del otoño? Tu aliento acariciador me dice: traigo conmigo el rocío del cielo, pero pronto estaré marchito y pronto llegará la tempestad que me arrancará todas mis hojas. El viajero llegará mañana, vendrá aquel que me ha visto en toda mi hermosura, sus ojos me buscarán en el campo en torno suyo, me buscará en todas partes y no me encontrará.

Goethe

posted at 14:54



martes, septiembre 11, 2007

No habré de culpar de forma alguna a las eternas y soporíferas horas y días que paso frente al televisor haciendo del zapping un deporte del que confieso un maravilloso y portentoso talento, porque a más de todos estos meses en los que por motivos que no tiene caso ya mencionar, tendrías que darte por enterada que la poca vida social que logré durante algún tiempo se ha vuelto casi nula y que me he dedicado a la nada productiva contemplación, pues el extrañarte y pensarte no sólo alejada sino apartada de mí, no obstante el contacto y las últimas charlas que hemos tenido, porque el estar juntos ya no es válido siquiera imaginarlo, menos proponerlo, y, de ser sincero, así ya no me interesa dormir ni soñar, tan sólo el amor por mi carne, que es en verdad el lazo más fehaciente con esta realidad que ya me estaba más bien hartando, y es que las charlas de amigos y parientes me son monótonas y apáticas y (pensé que jamás ocurriría, y lo juro por Dios que odié y temí que este momento llegara) el salir con alguien más no acapara mi atención, pues las dos veces que lo hice terminé despidiéndome a los cuarenta minutos, al argüir pretextos idiotas y absurdos que ni yo mismo creía pero que me hacían ver como un tipo excéntrico y desquiciado, porque, además de la actitud, no ponía una pizca de atención en mi aliño, pero sobre todo en las conversaciones que tan raras y desconocidas fueron frente a los otrora febriles delirios de flirteos que terminaron en comentarios sobre lo tarde e insegura que las calles se habían vuelto, a eso de las siete de la tarde, en Coyoacán, y en lugares que evocaban de manera inequívoca cada una de esas tardes que iban del abrazo y la caricia, a los susurros y los besos que, según parecía, no podrían terminar, pero que, ya ves, son ya ten lejanos, distantes e inconcebibles.

posted at 18:12



martes, agosto 21, 2007

Me importas tú. Tú sí escribes bien bonito. Para ti soy libro abierto, escribe en mí, lo necesito.

posted at 11:11



lunes, julio 16, 2007

¡Heeey, familia! Danzón tarareado, medio platicado, con puros arreglos a señas y a grito pelado (valga la rebuznancia: acá-pela oreja). Dedicado a los únicos seres que saben guardar un secreto (o sea, a los chismosos), sale y vale y viene de ái, lo que te voy a contar...

posted at 14:34



jueves, mayo 24, 2007

¿Quien me compra una naranja?
De José Gorostiza

Y pues nadie me lo pide,
ya no tengo corazón.
¿Quién me compra una naranja
para mi consolación?

posted at 14:11



jueves, mayo 03, 2007

Soñé contigo (igual que tú). Te buscaba de manera afanosa entre la gente. Tú sabías que estaba tras de ti. Yo quería conocerlo (a él). Pero te ocultabas, y después desaparecías.

posted at 15:45



viernes, abril 27, 2007

La mostaza es sabor. El aderezo es el extra que añade placer. Si bien es cierto que un alimento lleva intrínsecamente su propia respuesta al paladar, es posible también que haya una forma de mejorarlo, de superarlo. Porque el comer deja de ser una actividad de simple supervivencia para convertirse en parte del hedonismo. Y el otorgarle el carácter de delicioso a un comestible que ya por sí sólo cumple su función, es un lujo, quizá innecesario, pero que subvierte el sentido de comer y lo convierte en un ritual, paroxismo, de la civilización.

El caso de la mostaza es único. Se vuelve exquisito sólo cuando se saborea con atención, con parsimonia. De otra manera puede pasar desapercibido. Y en exceso, abruma. Es un condimento que mejora, no un comestible. Pero no para cualquier alimento. Hay que saber en qué platillo cabe y en cuál es éxtasis.

Y a pesar de la miopía y total indiferencia por la mostaza, ésta es el manjar para pocos agraciados.

Sin ella, comer es apenas alimentarse como vulgar animal.

posted at 23:23



domingo, abril 22, 2007

Voy a olvidarme de ti. Voy a romper la fotografía que me diste. Voy a tirar todos tus recados. Voy a deshacerme de aquellas primeras palabras de afecto que escribiste. Voy a destruir las cartas que te dediqué. Voy a arrancar el recuerdo de las veces en que me estrechabas y decías que era tu niño. Voy a quitarme ese olor tan tuyo que tengo en los labios. Voy a pensar que tus abrazos y besos jamás existieron. Voy a borrar los días en que desperté a tu lado. Voy a ignorar que eres y has sido la mujer más importante de mi vida. Voy a sepultar este amor que te tengo. Voy a olvidarme de ti.

posted at 19:13



miércoles, abril 04, 2007

Lulamar y Lulabella. Plaza San Jacinto, Loreto Peña Pobre, Chimalistac y San Ángel. El café del día, las golosinas, los antojos, las manos. Revolución y Altamirano. Los arbolitos. Las miradas y las señas. El código. Los silencios... ¿Los silencios? Sí, los silencios.

posted at 17:59



martes, marzo 20, 2007

Nada tenemos ya que hablar, me soltaste con un todo de indiferencia que más bien parecía de desprecio y aburrimiento, pero que, claro que lo sabes, tenía como destino único mi maltrato, y que por lo visto supiste decirlo en el momento más idóneo, pues tras esto no pude hacer otra cosa más que enmudecer y saber que ya nada de lo nuestro te interesara, pese a que mucho de lo nuestro esté contigo, sobre todo de mí, y sea la decisión de otros la que te haya hecho decidir sobre lo que todas las noches me hace llorar con gran desconsuelo, porque, aunque mi nombre se repita en tu boca constantemente, tal parece que no quieras escucharme y saber que durante todos estos días no he vivido más que con esas palabras que dejaste en mis labios y que se repiten una y tora vez desde aquel aciago día en que comenzó toda la tristeza (la tuya y la mía) y en que, Mostaza, tú dejaste de estar a mi lado.

posted at 18:18



jueves, marzo 15, 2007

Dejé tu casa y caminé durante horas por las calles penando entre tanto lo que más adelante conoceríamos. Cansado llegué y dormí hasta muy tarde del día siguiente. Ahora, después de tanto tiempo, recuedo aún el adiós tuyo.

posted at 20:30



miércoles, enero 17, 2007

Entregado a la memoria
de esa imagen nuestra,
en donde hicimos
lo que hicimos
entre tanta gente.

Hoy te doy la gracias
por esa lumbre
¡lumbre que entretiene tanto!

posted at 17:01



lunes, enero 08, 2007

Aguascalientes (fragmento)
de Gerardo Deniz

Por eso me clavaron en el escaparate de esta tienda
de brujería y plantas medicinales,
donde sigo —no diré que pudriéndome
porque eso no es posible todavía—
y me ponen apodos tan brutales
que nadie se ha atrevido a confiarme ninguno.

posted at 14:09



miércoles, enero 03, 2007

Todos tus reclamos, todos tus silencios, todas tus verdades a medias, todas las cosas que ocultaste, todas las humillaciones, todos los olvidos y, al final, todo tu desprecio.

posted at 14:52



viernes, diciembre 29, 2006

Fue una semana en tu casa. Sólo una. Desayunábamos leche y melón. Por la tarde fuimos apenas a dar un par de vueltas. Luego, de regreso, limpiabas la sala y el patio. En las mañanas levantabas las cobijas mientras yo te miraba. La última noche me besaste suavemente y al día siguiente me fui.

posted at 19:42



jueves, diciembre 28, 2006

Tus fotografías se quedarán pegadas al muro, viendo pasar los días, uno a uno, hasta que se hagan viejas.

posted at 22:25



miércoles, diciembre 13, 2006

Lloraste en silencio mientras yo te miraba con los adjetivos del hombre más repugnante del mundo y otros insultos llenos de rabia y ceguera, al tiempo que pensaba que luego de aquella despedida en la que me abrazaste con una pasión y ternura inéditas, jamás, luego de esa lágrima que apareció en tu rostro, volveríamos a estar juntos (mi mano con la tuya), pese a que por los razonamientos más pueriles que cualquier extraño imaginara, sería completamente lo contrario y y se pudiera decir como consejo callejero que apenas son heriditas que nada importan pero que en este caso no sólo castigaban al enfermiso y malsano fervor que hacia ti me arrastró durante tanto tiempo, pero que los insultos y las lágrimas innecesarias se tendrían que encargar de colocar en tercer o cuarto plano porque ahora era un hombre limitado a un puñado de frases cuyo sustento eran ignorados, colocados al margen, porque lo que en verdad importaba era la necesad y la estulticia antes que los siguientes días que para mí fueron en verdad aciagos y oscuros como el silencio que debió involuntariamente mediar entre cada bocado, suspiro y aliento, depreciados constanteme, hasta que, cansado y lleno de furia, busqué nuevamente quitar la postiza cáscara de insultos y agravios, aunque tu complicidad se había encargado de nombrar cada uno de mis pasos (no importaba a dónde me dirigiera), que siguen dibujándose aún el día de hoy (en sueños y en vigilia) entre tormentos de esas lágrimas que al igual que tus caricias no desaparecen, no se van.

posted at 17:48



domingo, noviembre 12, 2006

no recuerdo porqué me levanté el día de hoy pero sé que sigues en estos pasos, que ayer te besé con labios de lluvia y que hoy estoy de pie en la misma esquina en la que nada alcanza, ni tus manos robabordes, ni mis labios de lluvia, ni este domingo a prueba de amores en el que salí sin llaves de las cobijas y en el que no recuerdo cómo empecé a caminarte.

De Simulacro.

posted at 22:40



martes, octubre 17, 2006

Estoy en el peor día de mi vida.

posted at 20:13



sábado, septiembre 30, 2006

Yo no soy marinero. Ni lo seré.

posted at 21:26



lunes, septiembre 11, 2006

Ya me canso de llorar
y no amanece.
Ya no sé si maldecirte
o por ti rezar.
Tengo miedo de buscarte
y de encontrarte.

Hay momentos en que quisiera
mejor rajarme
para arrancarme los clavos
de esta pena.

Pero mis ojos
se mueren
sin mirar tus ojos.

Y mi cariño
con la aurora
te vuelve a esperar.

¡Paloma negra, paloma negra!
¿Dónde andarás?

Tus caricias
deben ser mías,
de nadie más.

Y aunque te ame con locura
ya no vuelvas.

Paloma negra,
eres la reja de un penar.

¡Dios, dame fuerzas,
que estoy muriendo
por irla a buscar!

posted at 23:04



lunes, agosto 28, 2006

Me pesarán tus ojos de aquí hasta la muerte; la culpa ha sido mía, yo no debí mirarlos.

posted at 19:30



lunes, junio 12, 2006

Que no haya en tu memoria más recuerdo que mis caricias, ni en tu esperanza otro refugio que mis brazos, ni en tus manos otro tacto que mi rostro, ni en tus oídos otra huella que mi voz, ni en tus ojos otra sombra que mi éxtasis, ni en tu olfato otro prefume que mi sexo, ni en tu lengua más sabor que mi piel...

posted at 23:14



viernes, mayo 12, 2006

Me viste fijamente, con una gran insistencia, a los ojos, mientras nos ocultábamos en el silencio y yo, supongo que tú también, me nublaba de recuerdos, todavía de hace unos meses, que inicibaan en violentos y cínicos flirteos que finalizaron ya cuando te acariciñe las piernas, detrás de los biombos de un museo, y, al día siguiente, con un labio sangrado de una mordida que me diste luego de que, tras el almuerzo, te arrinconé a las afueras del hotel en que estábamos y te besé como si fueras la última mujer en mi vida, para que después corrieras con un hilo rojo que te escurría de la boca y que no supiste limpiar, porque tus amigas y compañeras te preguntaban con insistencia lo que te había ocurrido y tú sólo atinabas a reírte nerviosamente y evadir el tema, hasta ya más tarde cuando todos notaron lo nerviosos que estábamos, tú y yo, al encontrarnos en aquella cena a la que asistí por razones que yo mismo desconozco pero que tengo en mi memoria con nítida precisión (esa noche bebí apenas una copa) porque nos escurrimos lejos de comensales y nos abandonamos en la pasión hasta que dieron las cinco de la madrugada y tú alegaste que debías regresar a tu cuarto, hacer tu maleta y voler a esta ciudad, nuestra ciudad, lo antes posible para encontrarte con tu familia querida y, creo, con el hombre que aquella tarde te tomaba de la mano mientras nos mirábamos en silencio y pensaba entre tanto el día en que volveríamos a vernos, lejos de la mano de alguien.

posted at 17:10



jueves, mayo 11, 2006

Debiste saber lo que hacías al confesar que tus vecinos habían roto la tranquilidad de la madrugada con gritos que, según tú, no se comparaban a los tuyos, tan estridentes, que hacían cimbrar edificios (sic), pero que esa tarde, en la que apenas fueron nombrados, lograron perturbarme con verdadera vehemencia, ya que tras esta afirmación siguieron imágenes insinuantes y sucias (como esa en la que recordabas tus salidas a la calle, con apenas un abrigo y el perfume que usabas, para cruzar la calle y ver a una amiga) que tuvieron como fin la frase misma que tú esa madrugada de los gritos pronunciaste en silencio y para ti, y luego frente a mí con una sonrisa malsana, pero que durante esa charla quedó en mi boca, y que si intento repetir ahora es porque luego de todas las insinuaciones es acaso el título de nuestro encuentro que comenzó aquel ya lejano día en que te llevé a mi departamento y yo, desesperado y nervioso, apenas si pude pegar los ojos pensando que estabas justo en mi cama, al lado mío, y tú, creo, abstraída en todo lo que yo, en ese momento, desconocía de ti, pero que, días más tarde, luego de tu reclamo por mis desapariciones, comprendí esa misma tarde en que yo gastaba la tarde en una desordenada y picante charla que, supongo, no deseabas tú tampoco que terminará, pero que simplemente se apagó cuando te abracé y olí tu pelo, horas más tarde en tu cama, al momento que busqué tu mano, y tú me dijiste que ésta no estaba, porque se había perdido entre las sabanas, como igual me encontré yo perdido no sólo en la natural voluptuosidad de tus pasos y tus labios, apenas pintados, y esos hombros y muslos que involuntariamente presumiste en tu cocina, en tu sala y en tu recamara, sino también en esa historia tuya que se me fue revelando día a día, tan llena de pasión, que, pese a que te niegues creerlo, me hizo desear vivir contigo en éxtasis, porque, sí, entérate que todo este tiempo, como te comentaba al principio que tú me decías, me he quedado con toda esta energía pegada aguardando el momento en que vuelva a buscarte a ti y a tu mano perdida.

posted at 02:38



martes, mayo 02, 2006

Recitar!

Mentre preso del delirio non so più quel che dice e quel che faccio! Eppur... e d'uopo... sforzati! Bah, se' tu forse un uom! Ah, ah, ah. Tu se' Pagliaccio!

Vesti la giubba e la faccia infarina. La gente paga e rider vuole qua, e se Arlecchin t'invola Colombina, ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà! Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto; in una smorfia il singhiozzo e il dolore...

Ridi, Pagliaccio, sul taro amore infranto! Ridi del duol che t'avvelena il cor!

posted at 11:46


Creative Commons License